Aboíña
Marzo 27, 2008 por sanchus
Cuando me enfadaba con mis padres y odiaba a todo el mundo que me rodeaba sólo tenía que ir al piso de al lado, porque allí había alguien que siempre me daba la razón y entendía las “injusticias” a las que me sometían.
Recuerdo que cuando dormía con ella no se movía nadita por no molestarme, oía como susurraba rezando su rosario, y después se pasaba la noche preocupada por si la manta no me tapaba lo suficiente.
Con ella aprendí a hacer la cama, a doblar la ropa de forma muy perfeccionista, a atarme los cordones…Le leía cuentos y ella escuchaba con toda la paciencia del mundo. Juntas nos enganchamos a una telenovela…Se sentaba en el baño mientras yo me duchaba, porque tenía miedo a que me cayera..
A su lado pasé muchos veranos en Larouco, y era allí donde ella quería quedarse. Siempre se mareaba muchísimo, y llevaba mondas de naranja para ir oliéndolas durante el viaje, pobriña, siempre llegaba diciendo: “pensei que morría”…
Me pedía que cuando acabase la carrera nos fuéramos a vivir a su Larouquiño querido…Ahora ella ya está donde quería, tan quieteciña como cuando dormía a mi lado…